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Necesitamos leer esto, es muy importante

Archivado en General • Fecha: 12-03-2006 21:52:34

Un poco acerca de porque estamos como estamos en México, nos pasa como nos cuenta Homero en la Odisea acerca de Zeus y los mortales. Los mortales se quejaban de todo con Zeus pero los mortales nunca se daban cuenta de sus propios errores.

Excelsior publicó el Miércoles 16 de Octubre de 1974 un cartón de Abel Quesada titulado “La Tierra y sus dueños”, en el que hacía notar que Dios quiso equilibrar la enorme riqueza natural que le había dado a México, dándole al país los mexicanos.

Hoy, después de 30 años, 2 meses y algunos días, constato con tristeza que no hemos avanzado, sino al contrario.
La creencia general anterior era que Zedillo no servía; antes, que Salinas no servía, que De La Madrid no servía y en fin. Actualmente se dice que Fox no sirve y el que venga después de Fox tampoco servirá. Por eso comienzo a sospechar que el problema no está en lo ladrón que haya sido alguno o en lo hablador que es el actual Presidente, sino que el problema está en nosotros como pueblo, como materia prima de un país.
Porque pertenezco a un país donde la viveza – el ser “vivo” – es la moneda que siempre es más valorada, tanto o más que el dólar; un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás. Pertenezco a un país donde lamentablemente los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros lugares, es decir, poner unas cajitas en las aceras donde uno paga por un solo periódico y saca un solo periódico, dejando los demás donde están. Pertenezco al país donde las empresas privadas son papelerías particulares de sus empleados deshonestos que se llevan para su casa, como si tal cosa, hojas de papel, bolígrafos, carpetas, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos. Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfal si consigue “volarse” el Cablevisión o la Televisión Satelital del vecino; donde la gente inventa a la hora de llenar sus declaraciones de Hacienda para no pagar o pagar menos impuestos.
Un país donde la impuntualidad es un hábito; donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde no hay interés por el medio ambiente, donde las personas tiran basura en las calles y luego se reclama al gobierno por no dar mantenimiento al drenaje. Un país donde no existe la cultura por la lectura y no hay conciencia, ni memoria política, histórica, ni económica; donde nuestros diputados y senadores trabajan dos días al año y cobran todos los demás como altos ejecutivos para aprobar una reforma que viene siendo una miscelánea fiscal al vapor, que lo único que hace es hundir al que no tiene, fregar al que tiene poco y beneficiar al que más tiene o a los propios políticos.
Pertenezco a un país donde se pueden comprar las licencias de conducir y los certificados médicos sin hacer ningún examen. Un país donde puede subir una persona de edad avanzada, una mujer con el niño en brazos o algún minusválido, y la persona que viene usufructuando ese lugar especial para estas personas se hace la dormida para no dárselo, y si alguien le reclama, se levantará, pero para dar un golpe o decir una mala palabra. Un país en el cual la prioridad de paso es para el coche y no para el peatón. Un país donde la gente esta llena de faltas pero que disfruta criticando a sus gobernantes. Mientras más le digo “rata” a Salinas, mejor soy yo como persona, aparentemente, a pesar de que ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de Matemáticas de mañana; mientras más le digo a Fox que es un falso, mejor soy yo como mexicano, a pesar de que apenas esta mañana me fregué a mi cliente a través de un fraude que me ayudó a pagar algunas deudas.
No, no y no! Ya basta! Como materia prima de un país tenemos muchas cosas buenas, pero nos falta mucho para ser las mujeres y los hombres que nuestro país necesita. Esos defectos, esa viveza congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Salinas o que Fox, es lo que nos tiene mal.
Lo siento, porque aunque Fox lo anunciara hoy mismo, el próximo Presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima, que como pueblo, somos nosotros mismos y no podrá hacer nada. No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá. Al final de cuentas quienes nos gobiernan son parte de nosotros. No sirvió Salinas, Zedillo, Fox. ¿Servirá el que venga, o que? ¿Necesitamos traer a un dictador para que nos haga cumplir la ley con la fuerza y por medio del terror? No. Aquí lo que hace falta es otra cosa mas que cacerolazos o cohetones, y mientras esa otra cosa no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, del centro a los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados, igualmente amolados.
Es muy sabroso ser mexicano y vivir a la mexicana, pero cuando esa mexicanidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia. No esperemos encenderle una velita a los santos o a ver si nos mandan un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar. Un nuevo presidente con los mismo mexicanos será lo mismo. Está muy claro: somos nosotros los que tenemos que cambiar. Creo que esto checa muy bien en todo lo que nos pasa: fiesta nacional por un segundo lugar y nos vamos al Ángel a celebrar una medalla de plata; héroes nacionales a quienes ganan algo, lo que sea, porque nos urge vernos reflejados en alguien ganador porque nosotros no nos creemos ganadores. Tenemos que reflejarnos en los triunfos de otros porque los nuestros son muy escasos; también sus derrotas las hacemos nuestras. Disculpamos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso. Es la industria de la disculpa y la estupidez.
Ahora, después de leer todo lo anterior, francamente, me parece que cada uno de nosotros debería decidirse a buscar al responsable. No para castigarlo, sino para exigirle; si, exigirle que mejore su comportamiento y que no se haga “como que la Virgen le habla”. Si, decidámonos a buscar al responsable, seguro que lo encontramos cuando nos veamos en el espejo. Ahí está, no hay que buscarlo en otro lado. Cambiemos nosotros para que pueda cambiar nuestra Colonia, nuestra Delegación, nuestro Municipio, nuestra Ciudad, nuestro Estado, nuestro país.


Escrito por Mauricio Herrera
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Flores Rotas

Archivado en Cine • Fecha: 21-01-2006 04:08:17

Título original: Broken flowers
Director: Jim Jarmusch
Con: Bill Murray, Sharon Stone y Jessica Lange

Siempre es un placer ver una película de Jim Jarmusch y el año pasado se presentaron dos de ellas en las pantallas: Café y cigarrillos (2003) y Flores rotas . Como toda su obra ambas poseen una gran calidad, si bien no corrieron con la misma surte en su exhibición . Café y cigarrillos no aguantó más dos semanas en cartelera mientras Flores rotas ha roto este récord, lo cual es una sorpresa.
Acaso su permanencia se deba a que los actores que trabajan con él son más conocidos por el público (el protagonista Bill Murray y las actrices Sharon Stone y JEssica Lange). Como Sofía Copola en Perdidos en Tokio (2003), Jarmusch dirige a Murray de un modo sobrio; sin hacerlo perder su parte ómica, lo acerca de manera muy sutil al drama.
La película es de búsqueda y encuentro, y en el periplo el director nos ofrece un estudio de tipos humanos y de las no siempre felices relaciones entre hombre y mujer.


Fuente: Periódico Milenio Diario

Escrito por Mauricio Herrera
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Radiohead - No surprises

Archivado en Música • Fecha: 18-01-2006 22:09:48

No surprises es de esas canciones que no me canso de escuchar a pesar de ser una canción triste y lúgubre. Y es que la verdad es una canción bien lograda que habla acerca de esta compleja sociedad que día con día nos va consumiendo sin que nosotros nos demos cuenta.

La tonada de la canción es de verdad triste y es quizá por eso que no es famosa como Creep o simple y sencillamente porque no lleva guitarrazos los cuales sirven de buena carnada para el público.

Para mi sin duda No surprises es la mejor canción de Radiohead aunque hay canciones igual de tristes como Fog, sin embargo, no es tan expresiva como lo es No surprises.

Aquí la letra para que la lean y la analicen un poco.

A heart that's full up like a landfill,
a job that slowly kills you,
bruises that won't heal.
You look so tired-unhappy,
bring down the government,
they don't, they don't speak for us.
I'll take a quiet life,
a handshake of carbon monoxide,

with no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
Silent silence.

This is my final fit,
my final bellyache,

with no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises please.

Such a pretty house
and such a pretty garden.

No alarms and no surprises,
(Get me outta here)
no alarms and no surprises,
(Get me outta here)
no alarms and no surprises
(Get me outta here) please.


Escrito por Mauricio Herrera
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El luchador

Archivado en Cine • Fecha: 08-01-2006 00:02:29

Russell Crowe protagoniza la versión cinematográfica de la vida de Jim Braddock, más conocido como “Cinderella Man”, un boxeador en decadencia que, durante la Gran Depresión, logró una segunda oportunidad y se convirtió en un héroe nacional.



Título original: Cinderella Man
Director: Ron Howard
Actores: Russell Crowe, Renee Zellweger, Paul Giamatti, Craig Bierko
Guionistas: Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman
Origen: Estados Unidos
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En medio de la Gran Depresión, a principios de la década de 1930, cuando los Estados Unidos estaban prácticamente de rodillas por culpa de esa situación económica devastadora, apareció un héroe inusual que mantenía a las multitudes gritando a sus pies, al tiempo que demostraba cuán duro puede luchar un hombre por conseguir una segunda oportunidad para su familia y para sí mismo.
Ese hombre común hecho héroe fue James J. Braddock —más conocido como “Cinderella Man”—, interpretado por Russel Crowe, quien se convertiría en una de las leyendas más sorprendentes e inspiradoras de la historia del deporte.

La historia comienza cuando Braddock—alguna vez promesa del boxeo— es obligado a retirarse luego de una ronda de mala suerte, justo en el momento en el que los Estados Unidos están cayendo, en los tiempos más difíciles que la nación hubiera conocido. Al tiempo que enfrenta la pobreza, lo único que quiere hacer Jim es no equivocarse junto a la mujer que siempre ha sido fuente de su energía —su esposa Mae, interpretada por Renée Zellweger. Al principio, acepta una seguidilla de trabajos sin futuro en el puerto, trabajos que parecen dejarlo cada vez más pobre. Por eso, en poco tiempo, la pareja se encuentra hundida en las deudas y emocionalmente devastada por ver a sus hijos temblando en un departamento sin calefacción en lo peor de un invierno en Jersey.

Justo entonces, como resultado de los esfuerzos del infatigable representante de Jim, Joe Gould (Paul Giamatti), Jim consigue una última chance, fuera de cartel, para pelear en el Madison Square Garden —y, lo que es más importante, una oportunidad para poner algo de comida sobre la mesa de aquellos a los que ama.

A pesar de estar demasiado viejo, demasiado hambriento y demasiado golpeado para ser considerado un verdadero contrincante —y en oposición directa con los miedos de Mae por la vida de su esposo—Braddock vuelve a subir al ring sin ningún tipo de entrenamiento. Dejando atónitos al público y a los medios, noquea a un oponente brillante y en ascenso… gracias, en parte, a un gancho poderoso desarrollado durante sus larguísimas horas en el puerto. Pero no se conforma con eso. Una vez reiniciada su carrera, comienza a llevar a su familia, victoria tras victoria, hacia una vida mejor hasta que pueden salir del pozo.

Y en la medida en que gana una y otra pelea, Jim Braddock va convirtiéndose cada vez más en un héroe popular y parece que, cuando se enfrenta a un oponente, lo hace en el nombre de millones de personas que, como él, luchan para cuidar a sus familias y mantener en alto sus sueños humildes.

Por fin, llega la pelea de su vida, cuando acepta enfrentarse al campeón del mundo de los pesos-pesados Max Baer, un boxeador alerta y eléctrico con un golpe tan letal que, de hecho, ya ha matado a dos hombres arriba del ring. Algunos dicen que Braddock no va a sobrevivir siquiera a esta pelea. Ciertamente, las probabilidades son diez a una a favor de Baer cuando Braddock sube a su rincón. Pero lo cierto es que Jim Braddock lo ve de una manera diferente: esta vez, él sabe muy bien cuáles son las apuestas por las que está peleando.

La esperada pelea tuvo lugar el 13 de junio de 1935, delante de una multitud de 35.000 aficionados en el Madison Square Garden. Otros millones se arracimaban alrededor de sus radios para escuchar al comentarista que anunciaba golpe tras golpe. Baer se mantenía fuerte en los primeros rounds, pero Braddock siguió sin inmutarse, envalentonado por pelear en pro de la supervivencia de su familia. Cada vez que uno de los dos dominaba el round, el oponente se recuperaba invariablemente. Este combate sin par se extendió a lo largo de quince rounds interminables. Braddock, poseído por un espíritu triunfante y golpeando con una resistencia increíble, se mantuvo en pie los quince rounds… y ganó la pelea por decisión unánime.

Inmediatamente, fue proclamado la mayor revelación de la historia del boxeo… si no de todos los deportes. En los bares y los hogares de todo el país, la gente común celebraba el triunfo de Braddock como si fuera un miembro de su propia familia. La pelea parecía recordarle a ese mundo desesperado que, a veces, los indigentes no solo se las arreglan para sobrevivir sino que también se convierten en los seres más grandes sobre la tierra. El escritor de deportes Damon Runyon le puso a Braddock un sobrenombre que le venía de perillas, “Cinderella Man” -”Hombre Cenicienta”-, porque su historia del que sube desde lo más profundo del pozo se parecía tanto a un cuento de hadas.


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Fuente: Buena Vista International


Escrito por Mauricio Herrera
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